Precursor de la serotonina, de la melatonina y de la niacina, el triptófano tiene una importancia vital. Descubierto en 1901, desde hace varias décadas se emplea para calmar la depresión, favorecer el adormecimiento o ayudar en la pérdida de masa corporal.
Numerosos estudios han demostrado el interés y la eficacia del triptófano:
• Para aumentar las concentraciones de serotonina. Esta desempeña un papel fundamental en múltiples funciones del organismo y, en particular, en la depresión, la ansiedad, el humor y el control del apetito.
• Cuando se sienten estresadas, deprimidas o ansiosas, muchas personas consumen cantidades importantes de hidratos de carbono. Este mal hábito tiene como consecuencia un aumento de la serotonina cerebral y una sensación temporal de bienestar y de seguridad, pero también un incremento de las grasas almacenadas. Un suplemento de triptófano mejora el estado psicológico y no conlleva un aumento del almacenamiento de las grasas.
• Los primeros estudios que utilizaron el triptófano para influir en el humor datan de los años cincuenta. La administración de un suplemento de triptófano a sujetos que padecían depresión ligera o moderada, se reveló eficaz y sin efectos secundarios.
• El triptófano es de igual modo un tratamiento eficaz, asociado o no a fototerapia para la depresión estacional.
• En caso de insomnio ligero, el triptófano favorece el adormecimiento y la calidad del sueño.
• Por último, el L-triptófano es un aminoácido esencial, indispensable para el buen funcionamiento del organismo y en especial, para la producción de niacina.